
Desde luego, hay que ver lo que aún puede evolucionar lo relacionado con el mundo del meadero y del cagadero desde que Quevedo escribió aquello de “Gracias y desgracias del Ojo del Culo”. La verdad es que desde que el Emperador Claudio dictó una disposición para que la gente pudiera tirarse pedos en cualquier parte, incluso en su propia presencia, por ser saludable, la represión ha sido la constante sobre ellos. Pero con consecuencias económicas, porque la gente, para enmascarar los ruidos del cagadero, tira de la cadena de la cisterna y produce un gasto de agua realmente innecesario. En Japón, para ahorrar agua, muchos WC de lugares públicos o empresas tienen dispositivos que al accionarlos, emiten ruido de agua cayendo de la cisterna. Así, en vez de soltar el agua, el usuario, cuando detecta que va a sonar el cañón trasero, activa el dispositivo electrónico que simula el ruido del agua al caer. Para rizar más el rizo, ahora han puesto a la venta el Eco Hime, que es un pequeño artefacto que cuelga de un llavero, para que se pueda llevar a todas partes y activarlo al hacer uso de un aseo que no esté dotado de instalación fija de simulador de agua cayendo.