El presupuesto del Estado
para España en 2012 es de doscientos setenta y cinco mil millones de euros.
(275.000). Y más de la mitad, el 56%, está comprometido en pago de pensiones,
intereses de la deuda pública y prestaciones para parados. Las pensiones son gastos
inevitables, porque el objetivo del sistema en última instancia es que las
personas cobren pensiones cuando han envejecido y ya no trabajan. Pero los
intereses de la deuda y las prestaciones por paro no son inevitables. No son
objetivo del sistema.
El objetivo del sistema
debiera ser que no exista deuda pública y que no exista paro. Al menos más allá
de los límites técnicos. Por eso, los políticos que emiten deuda pública para
políticas de fanfarrias y compravotos, deberían responder personalmente de tal
disparate. Porque están malversando el dinero y poniendo una pesada losa sobre
la economía de su país, o sea, sobre los ciudadanos paganini que han de apencar
para pagarlos.
Curiosamente, España e Italia, los que más pequeñas y medianas empresas tienen de la UE, son de los países grandes europeos con más problemas económicos en 2012. Y concretamente, con gran economía sumergida. En mi opinión, en España, el sistema impositivo no está de acuerdo con la estructura económica del país por ser excesivo y genera fraude. Los que no pueden eludir pagar impuestos pagan por los que sí los eluden, porque dado el alto tipo impositivo, les compensa defraudar.
Otra de la obligación de los
políticos es que haya el menor paro posible. Para ello han de captarse
inversiones, en competencia con otros países y procurando ser amables con el
dinero. El dinero es otra herramienta que tiene un coste. Cuando las izquierdas
lanzan proclamas contra el dinero no se percatan de que es como si lanzaran ofensivas
contra el que vengan al país máquinas herramientas, u ordenadores, o fábricas,
etc, El dinero no va a sitios donde le acosan.
Otro ingrediente del paro es
la inmigración descontrolada. Es injusta para los ciudadanos del país y mucho más
para los que vienen. Porque si no entran en condiciones adecuadas, en base a
contratos de trabajo previos, se convierten en lumpen que vivirá en malas
condiciones o trabajarán en la economía sumergida sin los derechos adecuados. Y
lo más fácil es que se perviertan dedicándose a vivir de los subsidios y
subvenciones, pesando sobre la economía del país. Por no hablar de la
delincuencia que se genera.
FUGA DINERO EXTRANJERO DE LA
DEUDA PÚBLICA
A finales de 2011, la deuda
pública en manos de inversores extranjeros era del 50.5% del total. Tres meses
más tarde, en Marzo de 2012, el monto de deuda pública en manos extranjeras había
bajado al 37.5%. O sea, pasó de 281.000 millones de euros a 219.000 millones. Los
inversores extranjeros se deshicieron de unos 62.000 millones de euros de deuda pública
española.
El relevo en la adquisición
de deuda pública lo hizo la banca española. 170.000 millones de deuda pública
está en manos de bancos españoles a finales de marzo de 2012. El 29% de la
deuda pública frente al 17% que tenían en diciembre de 2011. Hay analistas que
advierten que la unión de riesgo que supone esa simbiosis entre bancos y deuda
pública puede ser letal en determinadas circunstancias adversas.
Las entidades financieras
españolas han podido comprar tanta deuda pública gracias al chorro de líquidez
dado por el Banco Central Europeo, que prestó un billón de euros a un 1%.
España ha de emitir deuda pública
para hacer frente a gastos de las Administraciones así como afrontar
vencimientos de deuda anterior. En 2012 vencen unos 130.000 millones de euros.
En 2011, los vencimientos de deuda fue de 120.000 millones.
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